¡Hola a tod@s! Esta semana en nuestro blog -entre esbozos- os presentamos el primer edificio consistente de Tadao Ando en Nueva York, 152 Elisabeth. Qué decir de este arquitecto japonés que no se haya dicho ya… su obra lo define clara y puramente y nos invita a participar de un modo u otro en sus diseños y percepciones a cerca de la arquitectura. Es uno de los pocos arquitectos que ejercen actualmente que no estudió en una universidad como tal, sino que aprendió a base de viajes y experiencias en contacto directo con las obras que contemplaba, quizá esa sea una de las claves de su gran tacto por el diseño y las cosas bien resueltas.

“Pienso que la arquitectura se torna interesante cuando se muestra este doble carácter: la máxima simplicidad posible y, a la vez, toda la complejidad de que pueda dotársela”.

Esta vez ha ido a parar a la Gran Manzana, Nueva York, para construir un edificio exclusivo de 7 alturas con una única vivienda por planta. Diseño, materiales y ejecución van unidos para conformar un edificio para ese lugar (Ando dice que cada una de sus obras se puede llegar a entender únicamente en el lugar en el que reside).



El exterior está compuesto por estructura metálica, vidrio como el de los aeropuertos (para aislar el interior y poder así disfrutar de la tranquilidad de tu vivienda) y paneles de hormigón visto. El recibimiento del edificio en planta baja es un espacio en donde una lámina de agua se desliza sigilosamente por la pared para darnos la bienvenida al más puro estilo nipón y enfatizando el ambiente con una iluminación tenue y controlada.



Cada una de las viviendas está pensada para la persona que la habitará, adaptando, así, hábitos, distribuciones y espacios llegando a un nivel de detalle extremo en donde el diseño de interiores es obra de la firma Gabellini Sheppard Associates y en donde se puede apreciar elegancia y sensibilidad con los lujosos materiales seleccionados. Para aquellos habitantes que coleccionen arte, las viviendas están dotadas de un sistema de deshumidificación para la conservación de las obras.



La fachada sur del edificio está resulta con un jardín vertical para recuperar las raíces naturales presentes en todo el proyecto a través de agua, tratamiento de la luz natural y vegetación. Si ya me gustaba el modo en que Ando trata sus obras adaptando cada elemento singular para determinados proyectos, ahora me gusta un muchito más gracias a la elegancia del 152 de Elizabeth Street.



Sin duda, una obra fantástica de este mago de la arquitectura que parece tener una sensibilidad digna de los precursores de la arquitectura moderna y en donde nos descubre un poquito más de él mismo en cada nuevo proyecto.

Espero que hayáis disfrutado del mismo modo que un servidor. Saludos y nos vemos en la próxima entrega de -entre esbozos-.


Imágenes vía Archdaily