Cada nuevo proyecto es un reto que nos pone a prueba y nos inspira, determinadas emociones que van surgiendo a medida que el trabajo va desarrollándose. La reforma en edificios antiguos tiene un carácter propio y especial dado por el arquitecto en una época muy distinta a la actual en donde el sello de identidad solía estar escondido en los detalles (no siempre a la vista en primera instancia).

JM-HOUSE es uno de esos casos. Situado en el corazón del barrio de Gracia, en Barcelona, este piso forma parte de un complejo esquema de calles y edificios que van descubriendo plazas mágicas a medida que vamos recorriendo el lugar. Del mismo modo, la arquitectura del edificio refleja su carácter desde la fachada (respondiendo a la calle) hasta la estructura, sin olvidar la distribución en planta.



1. Ampliación del espacio

Decidimos optimizar el piso tras hablar con los clientes y responder a sus gustos. Encontramos una serie de elementos que le darían al piso un aspecto completamente distinto del que aparentaba cuando lo vimos por primera vez (constaba de 7 estancias, 5 de ellas interiores y sin luz natural lo que llevaba al piso a tener una iluminación pobre y apagada). Propusimos un diseño de 4 estancias dividas en cocina-salón, dos habitaciones (la principal con vestidor) y baño, de esta manera conseguimos que entrara luz natural a todas las estancias y ganaban en apariencia de metros cuadrados, cosa que benefició mucho a la atmósfera del piso.



2. La conservación de lo antiguo con toques modernos

Tras hacer catas en el falso techo descubrimos que el edificio albergaba bóveda catalana y al comentárselo a los clientes y mostrarles nuestras ganas por volver a descubrirlas, pasamos a la acción e inmediatamente aparecieron en el espacio de cocina-salón, dando un aspecto moderno al piso, pero con el estilo antiguo del diseño inicial del edificio.



3. Combinación de materiales y tonalidades

El interiorismo debía seguir, pues, esas dos líneas, trabajar entre lo nuevo y lo viejo y que el acabado final fuera uno sólo. Nos decidimos a dejar una pared del salón con ladrillo cara vista para apoyar aún más esas bóvedas del techo y reforzar el toque industrial. El material predominante en la vivienda es la madera, que aparece en todas las estancias y lo utilizamos para suelos, mobiliario y acabados siendo el hilo conductor del diseño. La vivienda consta de 65m2, razón por la cual elegimos el blanco como el otro hilo conductor que haría que los espacios parecieran más grandes y enfatizaran la calidez de la madera.



4. Respeto por el blanco y la elegancia

Elegimos un tipo de mobiliario de aspecto nórdico, con muebles bien trabajados y elegantes que dotan a la vivienda del toque moderno que los clientes nos demandaban y apoyándose los unos en los otros en cualquier estancia. Era importante que el dormitorio tuviera un aspecto sencillo y minimalista ya que les gusta descansar en un entorno relajado y sin mucho ornamento, así que optamos por el blanco de nuevo y dando un toque de calidez con la madera en el cabezal y los cajones de las mesitas.



5. Claridad, madera y estilo nórdico

Al ganar espacio, iluminación y amplitud, la vivienda es otra, una casa nueva en donde empezar una nueva vida respetando el pasado del lugar e incorporando elementos de modernidad para querer llegar a casa cada día después del trabajo. Estamos muy contentos con el resultado de este proyecto ya que logramos cambiar por completo tanto los usos como la apariencia del piso para conseguir un acabado de confort en el mismísimo corazón del barrio de Gracia.

¡Esperamos que os haya gustado tanto como a nosotros!